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viernes, 2 de julio de 2010

Resi.duo (por Beto Romero)


Voy, hoy, a levantar mi voz, la mía que es la de tantos, muchos, muchas voces. Ecos que resuenan en pasillos de ecos de voces de gritos desesperados. Hoy voy a levantar la voz, la perdiz, hoy elijo decirlo.

Tal vez mañana despierte, como tantas veces, con la insoportable sensación de haber perdido mi tiempo, con los brazos cansados de tanta corriente encontra, con la garganta nudo, el pecho enredado, la lengua seca (quien sabe).

Es que ahora me toca esto de amar, de mi estomago envuelto en pájaros, de mi sonrisa saturada, de pensarme “con”.
(No concibo, pues, existir sin la pulsión, no creo posible el vértigo de quienes se abisman si no caemos juntos, no puedo).
Darse cuenta que nada se va, que todo vuelve, que nos envuelve el aliento, y seguir caminando.

No sé, entonces, quedarme inmóvil, meditabundo, ante tanto ataque, tanto mandato enquistado.

Por que vienen con tu palabra, OH! Señor, que brillas en el cielo, y condenas a quienes, como yo, no entendieron, quizás el mecanismo de tu misteriosa naturaleza!
Gentes de epigénesis abyecta: el mounstro mitad hombre mitad bestia, la hoguera del anormal, la costurita fallada, el outlet sexual.
Y seguimos pensándonos sirvientas del gran amo, bebemos todos del cáliz oro, hoy más que nunca, repleto de sangre: en las baldosas, por las acequias, en la suela de mis zapatos. Un rojo que tiñe, que mancha y no sale.

Y con la cruz en el pecho, y el rabo entre las piernas salen, violentos, descarados: a decirnos que podemos hacer, a poner un poquito de orden a la cosa, “y dejémonos de joder! que esto es un quilombo, que acá, todos hacen lo que quieren!” “NO VAYA A SER, que ahora los monstruitos también salgan a la calle, bombo en mano, a reclamar por lo que consideran legitimo.”

¿De que familia hablan? ¿Donde esta el real peligro? ¿Cuál es la línea, el borde, el filo? ¿Qué entienden, entonces, por amor? ¿Qué sexo, sexualidad, que natural?

Por que hoy no se celebra el amor, y se defiende con uñas y dientes un cajón ya podrido, donde a un niño se lo obliga a afirmar y difundir el odio en su escuela, donde todo es aberrante y deforme, corrupto, raro. (Así es mejor, así nadie elije).
Y veo que la cloaca rebalza, que la mierda licuada se expande, que el comando de fusilamiento se arma contra mi (y tantos mas):
-como el pibe asesinado en Bariloche (por negro, la escoria), y su vecino, a quien matan como un perro por defenderlo, y el comerciante? Contento: de que hay uno menos, que tengo todos los caramelos en el tarro.
-como Natalia Gaitán, el ultimo rostro apagado por el odio y que tengo la seguridad, la tristeza de afirmar, no será el ultimo.

Y no es solo la muerte, es el dedo acusador, el mundo que te da la espalda, la jueza y el recurso de amparo, y la cruz sobre la mesita de luz.

Apostemos, pues, a ser eligiendo, amando, a la diferencia que nutre, a la línea de fuga que fuga, escapa, huye de lo que es y ya se sabe, y abre puertas, y nos despierta, amplifica nuestros sentidos, nos acerca a lo vital, a la experiencia, a un mundo abrazo/ojos brillantes.
No es utopía, pedir que de nuestras mentes surja el estallido, en absoluto. Esta en el estallido la potencia, la fuerza.

Beto

lunes, 4 de febrero de 2008

Esquel tiene su propio Espacio LGBTTI (publicado originalmente 4 de febrero de 2008)

Por Sofía (sofiaesquel@hotmail.com)

La Comisión Pasa en Esquel (de carácter fantasmagórico y titilante) fundó este martes pasado el Espacio Gay de Esquel, una página de internet que tiene como objetivo convertirse en un lugar de encuentro, información y apoyo para lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, travestis e intersexuales (LGBTTI) de la ciudad de Esquel y la Comarca.
A pesar de su breve historia, el sitio registró más de quinientas visitas; por lo que sería interesante preguntarse, si es evidente que hay interés en el proyecto ¿por qué, en una ciudad tan pequeña, una idea de este tipo encuentra su sitio en la virtualidad?
Evidentemente, existen obstáculos que permiten a la gente no-heterosexual conocerse, reconocerse, apoyarse e informarse en la vida pública. Hace ya siglos que la Iglesia Católica primero, y el Estado y sus instituciones sociales y culturales después, se dedican a descalificar y perseguir a las personas que no responden a la normatividad heterosexual. Primero con el discurso religioso –sostenido todavía en gran parte- y luego con el discurso científico: si bien la sexualidad concierne al sujeto, el sexo concierne a la especie, y por lo tanto, el velar por su “práctica correcta” y apartarlo de aquello que pueda disminuir su función reproductiva se convierte en un asunto del Estado. Se prescribe así a la homosexualidad como una practica patológica –ya que no tiene fines reproductivos, más bien amenaza la continuidad de la especie- que debe ser objeto de control y corrección.


Ahora bien, si fuera tan condenable tener sexo sin fines reproductivos, poca gente quedaría salvada. La mayoría del sexo heterosexual, con el avance de los métodos de anticoncepción, es sexo no-reproductivo. No existe un objeto sexual específico a la necesidad, porque la pregunta no es la de la continuidad de la especie, sino que la pregunta es la del deseo –una voluntad extraña y escurridiza-, del amor, del placer, de la relación con otro; y cada cual elabora su respuesta.
A pesar de esto, en el siglo XX destiló homofobia, desde Hitler a Fidel Castro. Actualmente hay ocho países que castigan la homosexualidad con la muerte, y ochenta y cinco que la castigan con cárcel, flagelación, internación psiquiátrica y/o trabajo forzado. Argentina no es un caso tan distinto: por ejemplo, como un resabio nazi, es ilegal que la gente homosexual done sangre. Y cosas peores pasan, también, en ciudades como esta; siendo los más vulnerables los adolescentes:
Clara, de 18 años, de Esquel: Apenas se enteraron de que era lesbiana, cuando ella tenía 15, la encomendaron a la Iglesia Adventista. Al ver que no funcionaba, la mandaron a un internado religioso, en otra ciudad. Al ver que tampoco, la trajeron de vuelta. Tenía prohibido estar con mujeres, y debía ir a la Iglesia obligatoriamente. Cuando descubrieron que tenía una novia, a la que veía de forma encubierta, y además de castigarla, comenzaron una vigilancia minuciosa para impedirlo,
Lucas, de 16 años, de Esquel: La familia se enteró que era gay. Le pegaron, rompieron toda su ropa y objetos personales y después lo echaron de la casa. Lucas estuvo un par de días en la calle. Intentó suicidarse. Perdió un año de escuela. La familia lo amenazó de muerte, porque según ellos, es la vergüenza de la familia. Actualmente vive con otros familiares, y no puede entrar a su casa.


Este tipo de historias son de las más comunes por esta ciudad: encuentros clandestinos, o ningún encuentro, un pibe que se abre –literalmente- la cabeza contra la pared porque es gay y sus padres evangélicos, amenazas, escupidas, doble vida, discriminación, persecución escolar, una educación sexual para tener sexo reproductivo –nada más existe-, y lo que más tedioso, la presunción universalizada por derecha y por izquierda de que todo el mundo es heterosexual, salvo que manifieste lo contrario; y que en tal caso, si no lo es, debería serlo.
Lo que es sorprendente, es que a nadie le parece un asunto para ser tratado, o si es así, no lo hace. Por una parte es un grupo social diseminado (no como una nación, o una etnia), que no encuentra apoyo social ni familiar –de hecho, lo más posible es que reciba de la familia y la sociedad los peores ataques. Por acción y por omisión, hay gente que es violentada cada día, en ámbitos públicos y privados. Las personas se sienten cada vez más solas, desprotegidas y sin la posibilidad de representar su malestar socialmente.


La idea de la página web es justamente servir como un espacio para representar todo esto que tenemos vedado: elaborar encuentros, amistad, conversación, y por qué no un poco de ira; crear un mundillo paralelo para sentirse componente de vez en cuando, y sí, el ghetto tiene sus contradicciones, pero también es necesario encontrarse para vivir.
Como escribió el chileno Pedro Lemebel, hay muchos niñ@s que van a nacer con una alita rota… y yo quiero que vuelen compañero/ que su revolución/ les dé un pedazo de cielo rojo/ para que puedan volar.